RECUPERANDOSE DE UNA PERDIDA Y ADAPTANDOSE A UNA NUEVA REALIDAD
SEPARADOS PERO IGUALES
RECUPERANDOSE DE UNA PERDIDA:
Cuando mi madre repetinamente falleció, hace nueve años, fuí empujado violentamente en el torbellino de emociones humanas que casi siempre acompaña a la pérdida inesperada de un ser querido. El hecho de que sea un "experto" en la recuperación de una pena emocional no me da ninguna inmunidad contra el dolor.
Soy Russell Friedman y con mi socio John W. James escribo este artículo. Junto con Eric Cline, nuestro socio en Canadá, somos los fundadores y líderes del Instituto para la Recuperación de la Pena Emocional. Entre los tres contamos con 50 años de experiencia ayudando a la gente a enfrentarse al dolor que la muerte de un ser querido, un divorcio o alguna otra pérdida significante puede ocasionar. Deseamos ofrecer algunas ideas que creemos son de utilidad para cualquier persona que las lea.
Miles de personas han sido directamente afectadas por la pérdida de un ser querido en los trágicos eventos del 11 de Septiembre del 2001. Además de los directamente involucrados, todos nosotros como una sola nación, y como habitantes de este planeta, estamos sufriendo por la "muerte súbita" de la libertad, la seguridad y el control.
EL PLANETA DE LA PENA
Inmediatamente después de que recibí la noticia de la inesperada muerte de mi madre, mi corazón, mi cerebro y mi espíritu se fueron a otro planeta. El "planeta de la pena", lo podríamos llamar. En una hora estaba sentado alrededor de una mesa, acompañado por tres de las personas más importantes en mi vida. Mi esposa, su hija y John, mi socio. Mientras ellos comían algo, yo estaba como viendo la proyección de una película en mi mente. Esa película era una maravillosa versión de los recuerdos de mi madre y de mi relación con ella. Sin ningún orden cronológico, miles de imágenes giraban a gran velocidad por mi mente y mi corazón. Yo no intentaba de ninguna forma clasificar si las imágenes me producían alegría, tristeza o me re sultaban neutrales.
Quizá porque mi misión es ayudar a otras personas a enfrentarse con este tipo de situaciones, yo estaba perfectamente consciente de lo que estaba sucediendo, y no tenía ningún temor. Más que nada, me concentré en mi mismo, en mis sentimientos, mientras sollozaba. Ocasionalmente discutí con la parte de mi cerebro que no quería aceptar que mi madre había muerto. De vez en cuando, me daba cuenta de que alguna imágen parecía tener un significado emocional especial y que requería mi atención e inmediatamente borraba lo que acababa de descubrir. Más que nada, mis amigos simplemente escuchaban con aceptación, ya que no había ninguna otra cosa que hacer. La caja de pañuelos desechables se convirtió también en un buen amigo, al que apreté una y otra vez con toda mi fuerza.
Como a la hora de haber recibido la noticia de la muerte de mi madre, algo muy profundo me ocurrió. De repente me dí cuenta de algo tan importante, algo que sentí con tanta fuerza, que todo mi cuerpo rompió a llorar. Era un llanto diferente al que tuve cuando apenas recibí la noticia. John concentró a los demás en lo que estaba pasando, y me dijo en un tono de voz baja: "Russell, ¿qué está pasando?" Yo lloraba con toda mi fuerza y casi no podía hablar, pero de alguna forma me las arreglé para decir: "Ella era mi ejemplo a seguir. Me daba fuerza"
John dijo dulcemente: "Te hemos escuchado, pero ¿qué quieres decir con eso?" De nuevo, en mi estado conmoción emocional, dejé salir algunas palabras: "Ella me daba fuerza. Era mi ejemplo a seguir", mientras las lágrimas corrían por mi cara. Con toda la delicadeza posible, John susurró: "Si, te escuchamos... pero, ¿nos puedes decir qué es exactamente lo que quieres decir?"
A pesar de que me sentía como en otro planeta, las palabras de John llegaron a mis oídos y comprendí que él tampoco sabía lo que yo quería decir, o por qué lo estaba diciendo. Entonces, después de secar un poco mi llanto, dije casi ahogándome: "Ustedes tres conocen bien mi historia y todo lo que he tenido que pasar, mis divorcios, mi bancarrota y otras cosas dolorosas. Me acabo de dar cuenta de que la razón por la que siempre me pude recuperar, de alguna forma volver a vivir, es porque mi madre jamás dejó de creer en mí, en ningún momento. Ella era mi fuerza. Era mi ejemplo a seguir". Y con esto exploté en lágrimas, apenas oyendo la voy de John como a miles de kilómetros de distancia, que decía: "Ahora entendemos lo que quieres decir". John me abrazó inmediatamente, y yo lloré. Después Alice me abrazó, y yo lloré, después Claudia. Nos sentamos de nuevo alrededor de la mesa y ellos continuaron tomando sus alimentos, en tanto yo regresé a mi "planeta de la pena" para buscar más recuerdos. Más tarde John me ayudó a articular esos recuerdos en palabra, y a decirle a mi madre -de manera indirecta- otros pensamientos y sentimientos emocionalmente importantes.
Al leer este artículo, muchos de ustedes se preguntarán porqué no le dí las gracias a mi madre mientras ella estaba viva. Sencillamente, no lo pensé hasta que ella falleció. Nunca lo ví tan claramente. Lo que es importante que sepan es dado el trabajo que realizo en el Instituto, y ya que he ayudado a tantas personas a enfrentarse con sentimientos que no fueron comunicados oportunamente, vivo mi vida con tanta honestidad como me es posible, especialmente en lo que respecta a decirle a la gente directamente las emociones positivas que para con ellos tengo. Por lo tanto, deben de saber que si me hubiese dado cuenta de estos sentimientos cuando mi madre aún estaba viva, yo la habría llamado aunque fuera a medianoche- para de inmediato decírselo. Pero la muerte de alguien provoca siempre una conección distinta que cuando la persona estaba viva. El cerebro desea -y puede- pasar por cientos de recovecos para encontrar y conectar emociones, sentimientos e ideas diferentes a las que tiene cuando la persona está viva. El fallecimiento de un ser querido produce una cantidad de energía emocional que es imposible imaginarse, y que intenta poner todas las piezas del rompecabezas en su lugar.
Muchas personas que han estado cerca de un ser querido durante una larga enfermedad- y que han tenido la oportunidad y la capacidad de hablar sobre cualquier tema con esa persona que está en la etapa terminal de su vida- aseguran que una vez que esa persona murió, pensaron en muchas otras cosas.
Un punto que deseamos enfatizar, porque queremos que lo recuerden claramente, es el que los mensajes con un contenido emocional -que no pudieron comunicar directamente- son la base de lo que puede convertirse en pena o dolor, si no ser resuelven efectivamente. En mi relación con mi madre, se trataba de una comunicación positiva que no alcanzé a decirle directamente antes de su fallecimiento. Lo que necesitamos decir -ya sea algo positivo o negativo- siempre será algo que nos gustaría haber dicho, o hecho, de forma distinta, mejor o más abundante.- e incluye también lo que quisieramos que la otra persona hubiese hecho de forma distinta, mejor, o más abundante.
Finalmente, creemos que en las semanas, días y horas inmediatas a la muerte de un ser querido los recuerdos son mucho más vívidos y están mucho más presentes. Pensamos que este tiempo en que nuestro corazón, cerebro y espíritu tratan de comprender la nueva realidad a la que se enfrentan, es de hecho el mejor momento para que podamos aceptar y recordar -tanto hechos como emociones- que habíamos pasado de largo.
ADAPTANDONOS A UNA NUEVA REALIDAD
Regresemos a aquella fecha fatídica en que mi madre murió, que fué justo un día antes del Día de Acción de Gracias. Imagínense lo que fué para mí volar al día siguiente, justo el día de Acción de Gracias, de Los Angeles a Miami. Para cuando llegué a Miami ya tenía una larga lista de cosas que tenía que decir.
Aunque lo que sucedió aquella semana en Miami nos pareció a mi y a mis familiares una experiencia única, fué probablemente muy similar a lo que billones de familias han pasado cuando muere un ser querido. Cada uno de nosotros tomamos tiempo para recordar a mamá, con nuestra respectiva caja de pañuelos desechables a la mano. Cada uno contó sus historias. Juntos nos reímos al recordar momentos de alegría, lloramos ante recuerdos tristes, y dejamos que cada uno recordara la forma especial en que se relacionó con ella. Por mi parte, pude experimentar más recuerdos importantes como los que tuve inicialmente al lado de John -cuando recién me dieron la noticia.
Cuando regresé a Los Angeles me encontré frente a frente con la dura realidad. La primer mañana que desperté en mi propia cama, al momento que tuve consciencia de estar respirando, también tuve conciencia de que mi madre ya no estaba conmigo. La realidad de su muerte me golpeó como un relámpago. Me las arreglé para llegar hasta la regadera, y les puedo asegurar que había tantas lágrimas en mi rostro como agua corriendo por mi espalda. Mi llanto parecía no tener final.
Por favor tengan presente que durante todo el tiempo yo había estado expresando mis emociones con todas las lágrimas que ésto ocasionara. Durante días y semanas comuniqué a mi madre, de forma indirecta, todo aquello que consideré importante. Pero la realidad de su ausencia en mi vida diaria era diferente a las ideas emocionales que me había construído sobre lo que fué, o no fué dicho; o sobre lo que sucedió, o no sucedió, entre nosotros.
Ahora me enfrentaba a la dolorosa realidad de adaptarme a la vida en este planeta sin tener a mi lado a una persona que siempre me había acompañado. Cuando la gente dice que cada quién sufre su pena a su propio tiempo y en su propia forma, pienso que se refieren a esta adaptación. Cuando dicen que el tiempo en necesario para superar una pena, creo que quieren decir que es necesario adquirir una nueva forma de existir, dentro de una realidad que ha sido alterada de forma negativa.
ACCIONES QUE LES AYUDARAN A ADAPTARSE
En el Instituto para la Recuperación de la Pena Emocional creemos que recuperarse de una pérdida y adaptarse a una nueva realidad se dan por separado, pero son iguales. Creemos que suceden simultáneamente y que es de gran ayuda el saber qué son, lo que significan, y el reconocer que son procesos naturales y normales.
Si bien creemos que la mayor parte de las personas pasan por esta transición en su propia forma y a su propio tiempo, sabemos que el tener información adecuada sobre cómo recuperación de una pérdida ayuda a que el tiempo de la recuperación sea más corto. Recomendamos que consigan una copia de "Superándo Pérdidas Emocionales", ya que les ayudará a descubrir y resolver el dolor ocasionado por las pérdidas emocionales importantes en sus vida.
Si se trata de ayudar a sus hijos, consigan una copia de "Cuando los Niños Están Tristes", que les guiará en el proceso de ayudarl a sus pequeños a resolver las pérdidas que afectan sus vidas.
Si el dinero es un problema, acudan a a una librería pública y lean ahí los libros. De no ser así, pueden adquirir los libros en este mismo website, o através de la tienda de libros o venta de libros en el internet que prefieran.
UNA COMUNIDAD DE CORAZONES LASTIMADOS- CONSECUENCIAS DEL 11 DE SEPTIEMBRE DEL 2001
Las personas directamente afectadas son quienes perdieron a un ser querido en los horrorosos eventos del 11 de Septiembre. El dolor y la confusión que están experimentando alcanza probablemente un nivel que no podemos imaginarnos. La verdad es que NO SABEMOS COMO SE SIENTEN.
Así mismo, como miembros de la raza humana, nos sentimos todos afectados. Todos somos padres, hermanos, hermanas, hijos o amigos. Todos somos personas. Los corazones de todos nosotros han sido rotos. Todos hemos sufrido la pérdida de la seguridad, la pérdida del control y la pérdida de la libertad.
Hay otro fenómeno que está afectando a muchas personas. Cuando sufrimos una tragedia nacional, con los sentimientos de tristeza, miedo, coraje y confusión que le acompañan, nuestros corazones y cerebros tratan de encontrar cómo debemos reaccionar a las emociones que estos eventos han ocasionado. En el proceso de conectar esas emociones, nuestra mente buscará entre todas nuestras experiencias y recuerdos si hay algo que haya producido emociones similares. Muchas personas recordarán de forma intensa personas, animales y eventos que pasaron hace mucho tiempo, además de las cosas más recientes. No se soprendan si empiezan a sentir emociones intensas sobre hechos que sucedieron años atrás. Es natural el recordar experiencias que llevan consigo un sentimiento de pena, ya que todos hemos sido recientemente bombardeados con imágenes de una realidad que duele mucho ver y aceptar.
La pena no resuelta se acumula de una forma negativa. Aún cuando a veces el tiempo parece adormecer el dolor, en sí mismo el tiempo no logra aliviar las emociones que no resolvimos en su debido momento con personas que ya han fallecido, o de quienes nos hemos distanciado con emociones negativas. Aún y cuando la mayoría de nosotros no tuvo una relación directa con las personas que fallecieron el 11 de Septiembre, todos tenemos relaciones con las personas que recordamos. Este puede ser un buen momento para hablar de esas relaciones, y si una sensación de dolor persiste, es adecuado referirse a "Superándo Pérdidas Emocionales" para resolver aquello que les causa dolor en esas relaciones, o bien a "Cuando los Niños Están Tristes", si quieren ayudar a sus hijos a aliviar los recuerdos difíciles que ya acarrean en sus vidas.
De todo corazón,
Russell, John, Eric y Leslie
Traducción realizada por Alma Durán del texto original en inglés de "Recovering From Loss & Adapting to a New Reality. Separate But Equal"
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